No te enfades

Di una calada a mi cigarrillo y miré por la ventana.

—Ella esperaba cosas de mí. Quería que me vistiera de cierta manera. Tenía que estar en todos sus partidos de fútbol, sin importar qué. No podía hablar con otras chicas. Tenía que besarla cada mañana. No podía discutir con ella en público... Todo...

Inicia sesión y continúa leyendo