Su francés

—¿Joder?— me reí con una sonrisa traviesa.

Su boca se abrió de par en par por la sorpresa, sus cejas se fruncieron. Me pellizcó ligeramente sobre la tela de mi ropa, y estallé en carcajadas. Se rió conmigo hasta que los sonidos alegres se fundieron en un beso apasionado, justo ahí en el suelo de ma...

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