En control

—De acuerdo —dijo finalmente—. Pero hay una condición. Me atrajo hacia su pecho, sus ojos clavados en los míos.

—No te pases.

—¿Qué quieres decir?

Rodó los ojos. —Sabes a lo que me refiero.

Por alguna razón que no podía entender, Félix estaba empeñado en no llegar hasta el final. Tenía la corazo...

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