Obediente

Sonreí. Tan diligente. Exactamente como me gustaba.

—Ahora, quiero que gires tus caderas, manos en tus muslos— dije, cerrando los ojos y visualizándolo. —Justo como haces cuando estoy presionando contra tu entrada, cuando me suplicas que me entierre profundamente en ti, cuando necesitas esa fricció...

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