Capítulo 33 Disfrutando de rodillas

Me encantaba tenerlo así. Tan duro. Tan mío. Tan completamente a mi merced. Era como si mi boca hubiese nacido para adorar esa verga. No necesitaba nada más.

Solo sentirla palpitando entre mis labios, rozando mi lengua, llenándome la garganta de esa sensación tan animal, tan mía. La lamía desde la ...

Inicia sesión y continúa leyendo