Capítulo 55 La sonrisa final

Me monté sobre Adriano dándole la espalda, con las piernas abiertas y el corazón desbocado. Sostuve su verga con una mano y comencé a introducirla lento, centímetro a centímetro, sintiendo cómo mi cuerpo se abría para recibirla otra vez.

—Mírala —dijo Adriano, con la voz ronca detrás de mí—. ¿La ve...

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