Capítulo 6 El eco de la mirada

Apenas se cerró la puerta sentí el golpe seco del silencio. Adrián se había ido, pero el eco de su voz seguía dentro de mí. Me quedé inmóvil, respirando agitadamente, con la piel aún húmeda y la ropa medio puesta. 

La polera me caía sobre los hombros como una burla, el desordenado escote apenas...

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