
Una esposa para el Ceo Despiadado
Alondra Alvarado · Completado · 100.6k Palabras
Introducción
Marcus Santoro es un hombre despiadado que no siente nada por nadie, hasta que aquella mujer misteriosa, de la que no sabe absolutamente nada, lo hace poner en duda sus sentimientos. Él hará todo lo que esté en su poder para encontrar a Rubí y así hacerla su esposa.
Capítulo 1
Los besos y caricias de aquel hombre al que no conocía la dejaron en shock, sin embargo, no podía moverse con naturalidad, su visión nublada ni siquiera le permitían ver el rostro de la persona que estaba con ella.
Trató de decir alguna palabra para que se detuviera, pero gemidos fue el único sonido que salió de su boca. El entorno oscuro a su alrededor la hundía a un más en esa situación de la que no tenia control.
Hizo lo mejor que pudo para reprimir su miedo y el pánico que poco a poco se estaba apoderando de su ser.
Rubí solo alcanzó a notar aquellos ojos fríos, despiadados que la observaban como si fuera una presa, lo que la hacía sentirse irremediablemente inquieta.
Sintió como los labios de aquel hombre se juntaron con los suyos con una fuerza que la dejó sin aliento. El aura fría del desconocido le hicieron saber que no tenía escapatoria ante aquel destino.
¿Cómo es que había llegado hasta ahí? Se preguntó y la imagen del rostro de su hermana fue lo único que le vino a la mente cuando su conciencia se nubló.
.
.
.
Cuando Rubí despertó, ya era de madrugada. Se sentó en la cama, en aquella habitación oscura, solo iluminada por la luz de la luna, dejándola ver al hombre plácidamente dormido, boca abajo, junto a ella.
No lo pensó dos veces cuando se puso de pie con rapidez, buscando su ropa que se encontraba en el suelo, vestirse y huir del lugar sin pedir o dar alguna explicación.
Rubí cerró la puerta detrás de ella, y el sonido resonó en el silencio de la casa. Se quedó inmóvil, su respiración entrecortada mientras sus manos temblaban. Sentía la piel helada, como si el horror de la noche anterior aún la cubriera como un manto. Había salido en busca de Marcia, su hermana, pero lo que encontró la había roto en mil pedazos.
Las imágenes del desconocido volvieron a su mente, y Rubí apretó los ojos con fuerza, tratando de apartarlas. No había encontrado a su hermana. Lo único que había encontrado era a un hombre extraño, cuyo toque invasivo y cruel la había despojado de su paz. Al final, había logrado huir, pero el daño ya estaba hecho.
Caminó con lentitud hacia su habitación y se dejó caer en la cama. Se encogió en posición fetal, abrazándose a sí misma mientras las lágrimas comenzaban a deslizarse por sus mejillas. No podía detenerlas; el dolor, la humillación, la desesperación eran más fuertes que ella en ese momento.
Sabía que Marcia nunca la había querido, ni siquiera cuando era niña. Desde que Rubí había regresado a la familia, su hermana se había encargado de hacerle la vida imposible, de recordarle constantemente que ella era solo una intrusa, una molestia, la "hermana adoptada." Sus padres, ciegos y complacientes, siempre favorecían a Marcia, su hija biológica. Nunca parecían ver el daño que ella le hacía, ni las palabras venenosas que arrojaba cuando nadie más escuchaba.
En algún lugar profundo, oscuro y oculto, algo dentro de Rubí comenzó a cambiar. Sentía una presión en el pecho, un peso que jamás había percibido antes, como si una sombra se alzara desde su interior. La injusticia de su situación, la crueldad de su hermana, el abandono emocional de sus padres… todo eso acumulado se transformaba en una rabia latente.
Abrió los ojos y se sorprendió al verse reflejada en el espejo del otro lado de la habitación. Sus ojos… Había algo nuevo en ellos, una oscuridad que nunca antes había visto. Por un segundo, apenas un parpadeo, sintió el poder en su interior, un poder que jamás había sabido que existía.
Ya no quería ser la víctima. Estaba cansada de sentirse débil, de ser la que siempre terminaba sola, de ser la que sufría mientras Marcia triunfaba a costa de su dolor.
Rubí se incorporó lentamente, secándose las lágrimas. Esa noche había marcado el final de algo. Su inocencia, su bondad… Algo había muerto dentro de ella, y en su lugar, algo nuevo y fuerte comenzaba a crecer.
Hace veintisiete años, Marcia había sido cambiada por otra niña la cual murió horas después. Le dijeron a la familia Gibson que su hija primogénita había muerto, pero esto no era real.
Marcia se había criado con una familia de bajos recursos, los cuales no estaban esperando ser padres con tan poca edad. Tratando con crueldad a su única hija, la cual, aparte de tener carencia de amor, fue criada con solo el sentimiento de avaricia, creciendo en un ambiente de hostilidad y desprecio.
Por cosas del destino, hace un año sus padres encontraron a Marcia. Ella supo adoptar una apariencia lamentable y de debilidad frente a todos, que poco a poco marcó el comienzo de la imperiosa tragedia de Rubí.
La prestigiosa cadena de negocios de la familia Gibson era administrada conjuntamente por ambas hermanas, sus padres no querían hacer diferencia, pero en la realidad no era un secreto para nadie que los señores Gibson tuvieran afinidad por su hija mayor.
Para ellos, Marcia había vagado por el mundo, llena de dificultades y carencias. ¿Cómo podía culparlos por quererle dar todo a manos llenas a su hija perdida? Aunque en el fondo de su corazón, Marcia solo estaba buscando deshacerse de su hermana, celosa por lo que ella sí había tenido desde el principio.
Rubí estaba cansada de su familia de dos caras y fue así como decidió mudarse mientras trabajaba repartiendo comida a domicilio. Esa noche, Marcia le dijo que le llevara urgentemente un pedido de comida a ese hotel, donde se supone ella se encontraba.
No quería hacer suposiciones respecto a su hermana, pero tampoco creía que todo esto fuera una coincidencia. Rubí quería enfrentarla y que le diera una explicación de todo lo que había ocurrido.
Quería que sus padres por fin pudieran ver como era Marcia en verdad y que se deshiciera de la mascara de inocencia que llevaba en el rostro. Definitivamente tenía que pagar por lo que le había hecho. Siempre se salia con la suya, pero esta vez, estaba decidida a enfrentarla.
Con pasos rápidos, Rubí se dispuso a darse una ducha y cambiarse de ropa antes de subir a su auto y conducir hasta la casa de los Gibson. Quería que Marcia se atreviera a mentirle en la cara, ya que no creía que fuera capaz de hacerlo. Pero lo que realmente le importaba, era saber quien era el hombre con quien la obligó a pasar la noche.
Últimos capítulos
#90 Capítulo 90 90
Última actualización: 2/6/2026#89 Capítulo 89 89
Última actualización: 2/6/2026#88 Capítulo 88 88
Última actualización: 2/6/2026#87 Capítulo 87 87
Última actualización: 2/6/2026#86 Capítulo 86 86
Última actualización: 2/6/2026#85 Capítulo 85 85
Última actualización: 2/6/2026#84 Capítulo 84 84
Última actualización: 2/6/2026#83 Capítulo 83 83
Última actualización: 2/6/2026#82 Capítulo 82 82
Última actualización: 2/6/2026#81 Capítulo 81 81
Última actualización: 2/6/2026
Te podría gustar 😍
Invisible para su Matón
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Le Di una Bofetada a Mi Prometido—Luego Me Casé con su Némesis Multimillonario
Técnicamente, Rhys Granger era mi prometido ahora—millonario, increíblemente atractivo y un sueño húmedo de Wall Street. Mis padres me empujaron hacia el compromiso después de que Catherine desapareciera, y honestamente? No me importó. Había estado enamorada de Rhys durante años. Esta era mi oportunidad, ¿verdad? ¿Mi turno de ser la elegida?
Error.
Una noche, me abofeteó. Por una taza. Una estúpida, rota y fea taza que mi hermana le dio hace años. Fue entonces cuando me di cuenta—él no me amaba. Ni siquiera me veía. Solo era un reemplazo cálido para la mujer que realmente quería. Y aparentemente, ni siquiera valía tanto como una taza de café glorificada.
Así que lo abofeteé de vuelta, lo dejé y me preparé para el desastre—mis padres perdiendo la cabeza, Rhys teniendo una rabieta de millonario, su aterradora familia planeando mi prematura desaparición.
Obviamente, necesitaba alcohol. Mucho alcohol.
Entra él.
Alto, peligroso, injustamente atractivo. El tipo de hombre que te hace querer pecar solo por existir. Lo había conocido solo una vez antes, y esa noche, él simplemente estaba en el mismo bar que mi yo borracha y compadeciéndose de sí misma. Así que hice lo único lógico: lo arrastré a una habitación de hotel y le arranqué la ropa.
Fue imprudente. Fue estúpido. Fue completamente desaconsejado.
Pero también fue: El. Mejor. Sexo. De. Mi. Vida.
Y, como resultó, la mejor decisión que había tomado.
Porque mi aventura de una noche no es solo un tipo cualquiera. Es más rico que Rhys, más poderoso que toda mi familia, y definitivamente más peligroso de lo que debería estar jugando.
Y ahora, él no me va a dejar ir.
Después de la aventura: En brazos de un multimillonario
En mi cumpleaños, la llevó de vacaciones. En nuestro aniversario, la trajo a nuestra casa e hizo el amor con ella en nuestra cama...
Descorazonada, lo engañé para que firmara los papeles de divorcio.
George permaneció indiferente, convencido de que nunca lo dejaría.
Sus engaños continuaron hasta el día en que se finalizó el divorcio. Le lancé los papeles en la cara: —¡George Capulet, a partir de este momento, sal de mi vida!
Solo entonces el pánico inundó sus ojos mientras me suplicaba que me quedara.
Cuando sus llamadas bombardearon mi teléfono más tarde esa noche, no fui yo quien respondió, sino mi nuevo novio Julian.
—¿No sabes —rió Julian en el receptor— que un exnovio decente debería estar tan callado como los muertos?
George rechinó los dientes: —¡Ponla al teléfono!
—Me temo que eso es imposible.
Julian dejó un suave beso en mi forma dormida, acurrucada contra él. —Está agotada. Acaba de quedarse dormida.
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
Después de Una Noche con el Alfa
Pensé que estaba esperando el amor. En cambio, fui tomada por una bestia.
Mi mundo debía florecer en el Festival de Luna Llena de Moonshade Bay—champán burbujeando en mis venas, una habitación de hotel reservada para Jason y para mí, finalmente cruzar esa línea después de dos años. Me había puesto lencería de encaje, dejé la puerta abierta y me acosté en la cama, con el corazón latiendo de emoción nerviosa.
Pero el hombre que se subió a mi cama no era Jason.
En la habitación completamente oscura, ahogada en un aroma embriagador y especiado que me mareaba, sentí manos—urgentes, ardientes—quemando mi piel. Su grueso y palpitante miembro presionó contra mi húmeda entrepierna, y antes de que pudiera jadear, él empujó fuerte, desgarrando mi inocencia con fuerza despiadada. El dolor ardía, mis paredes se contraían mientras arañaba sus hombros de hierro, ahogando sollozos. Sonidos húmedos y resbaladizos resonaban con cada golpe brutal, su cuerpo implacable hasta que tembló, derramándose caliente y profundo dentro de mí.
—Eso fue increíble, Jason—logré decir.
—¿Quién diablos es Jason?
Mi sangre se volvió hielo. La luz iluminó su rostro—Brad Rayne, Alfa del Clan Moonshade, un hombre lobo, no mi novio. El horror me ahogó al darme cuenta de lo que había hecho.
¡Corrí por mi vida!
Pero semanas después, me desperté embarazada de su heredero.
Dicen que mis ojos heterocromáticos me marcan como una verdadera pareja rara. Pero no soy lobo. Soy solo Elle, una nadie del distrito humano, ahora atrapada en el mundo de Brad.
La mirada fría de Brad me clava: —Llevas mi sangre. Eres mía.
No hay otra opción para mí que elegir esta jaula. Mi cuerpo también me traiciona, deseando a la bestia que me arruinó.
ADVERTENCIA: Solo para lectores maduros
El regreso de la princesa de la mafia
El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja
—Eres como una hermana para mí.
Esas fueron las palabras que colmaron el vaso.
No después de lo que acababa de pasar. No después de la noche ardiente, sin aliento, que sacudió nuestras almas mientras nos enredábamos en los brazos del otro.
Sabía desde el principio que Tristan Hayes era una línea que no debía cruzar.
No era cualquier persona, era el mejor amigo de mi hermano. El hombre que pasé años deseando en secreto.
Pero esa noche... estábamos rotos. Acabábamos de enterrar a nuestros padres. Y el dolor era demasiado pesado, demasiado real... así que le rogué que me tocara.
Que me hiciera olvidar. Que llenara el silencio que la muerte dejó atrás.
Y lo hizo. Me sostuvo como si fuera algo frágil.
Me besó como si fuera lo único que necesitaba para respirar.
Luego me dejó sangrando con seis palabras que ardieron más profundo que cualquier rechazo.
Así que, huí. Lejos de todo lo que me causaba dolor.
Ahora, cinco años después, estoy de vuelta.
Recién rechacé al compañero que me abusó. Todavía llevando las cicatrices de un cachorro que nunca pude sostener.
Y el hombre que me espera en el aeropuerto no es mi hermano.
Es Tristan.
Y no es el chico que dejé atrás.
Es un motociclista.
Un Alfa.
Y cuando me miró, supe que no había ningún otro lugar al que pudiera huir.
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
De Substituta a Reina
Con el corazón roto, Sable descubrió a Darrell teniendo sexo con su ex en su cama, mientras transfería en secreto cientos de miles para mantener a esa mujer.
Lo peor fue escuchar a Darrell reírse con sus amigos: —Es útil—obediente, no causa problemas, se encarga de las tareas del hogar, y puedo follarla cuando necesito alivio. Básicamente es una sirvienta con beneficios. Hizo gestos groseros de empuje, provocando las carcajadas de sus amigos.
Desesperada, Sable se fue, reclamó su verdadera identidad y se casó con su vecino de la infancia—el Rey Lycan Caelan, nueve años mayor que ella y su compañero predestinado. Ahora Darrell intenta desesperadamente recuperarla. ¿Cómo se desarrollará su venganza?
De sustituta a reina—¡su venganza acaba de comenzar!
Mi profesor vampiro
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...
«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.












