
Una Esposa Para El Ciego Millonario
jhoatorres18 · Completado · 210.9k Palabras
Introducción
Debido a los cuidados que debe de tener, vuelve al nido de su familia, pero su rabia y mal humor consigo mismo por perderlo todo hacen a que sus padres contraten a Caroline Montgomery, una casamentera reconocida por unir a las mejores y más estables parejas en todo el país, para que les ayude a encontrarle una esposa a su hijo, sin esperar que ella se enamore de él a primera vista, sin conocer su condición, y que lo ayude a descubrir que no se necesita ver para creer en el amor.
Capítulo 1
“El verdadero amor no es ciego… Cuando amas a alguien puedes ver sus defectos y los aceptas.”
—Gabriel García Márquez.
Angus Fitzgerald
Me encuentro extasiado de tanta felicidad, ver que soy un hombre afortunado al tener todo lo que en el mundo puede ser envidiado, porque sí, hay personas que incluso sienten envidia de un hombre como yo y no los culpo.
A mis treinta y dos años, soy un hombre que lo tiene todo, fortuna, casas, carros y una jugosa cuenta monetaria en el banco, pero no solo es material… la tengo a ella y a mi futuro hijo; Diane Johnson es la mujer de mi vida, la mujer de mis sueños y es la cuna perfecta para albergar a mi hijo y a los demás que vendrán en el camino.
Ser el dueño de mi propia compañía de fabricación de aviones, me ha permitido conocer casi todo el mundo, posicionándome como el millonario más joven de todos los tiempos, y no solo es gracias a la revista Forbes, sino que también es gracias a mi esfuerzo y constancia que me han llevado hasta aquí.
Hoy es un día especial, voy a proponerle matrimonio a Diane, obviamente ella dirá que sí, ya lleva parte de mi en sus entrañas, solamente falta el apellido que acrediten que es mía de una vez por todas.
¿Quién diría que el soltero millonario más codiciado ya estaría a un paso de dejar de ser soltero?
(***)
—Me complace mucho que ya vayas a formalizar tu relación con Diane, y que mi nieto vaya a nacer en un hogar estable, Angus— mi madre sonríe muy amenamente, entregándome una caja forrada de terciopelo negro.
Veo la caja con un poco de confusión, Diane no es tan cercana a mi madre, ambas tienen diferencias y es comprensible, no todo puede ser tan pacifico.
—Madre, ¿estas segura de darme esto?
—Si, Angus… es hora de que me desprenda de lo que más amo, debes de hacer tu vida con la mujer de tus sueños, no puedo tenerte preso a mí.
—No me iré de ti para siempre, madre. Sabes que las puertas de mi casa siempre estarán abiertas para ti y mi padre, Diane te quiere, no pienses lo contrario.
—Sé que tenemos muchas diferencias, pero con el tiempo las iremos manejando… todo sea por tu felicidad y porque mi nieto esté bien.
Me levanto del sofá y abrazo a mi madre, mientras que ella limpia sus lágrimas.
Abro junto a ella la caja que hace unos instantes acaba de entregarme, en ella está el anillo de bodas de mi madre y el anillo de mi padre, son bellísimos y una reliquia familiar. Los diamantes azul zafiro son los que embellecen el accesorio fino de oro blanco, no esperaba que mi madre me entregara esto.
—Madre, en serio no puedo aceptar esto
—¿Por qué Angus? Esto pasó de mi bisabuela a tu abuela, y de mí para ti, así como lo será en un futuro para mi nieto y su descendencia… así las cosas deben de ser, primor.
Bien dicen que un hombre no debe de llorar, que si se hace muestran la fragilidad de su espíritu, pero en este momento no me interesa, es un momento el cuál no pensé en vivir, y esto me hace el hombre más afortunado.
Abrazo a mi madre, y en ese instante, siento como mi padre nos acobija a ambos en ese abrazo eterno, felicitándome y abrazando a mamá por tan bello gesto.
Guardo los anillos que serán entregados la próxima semana, Diane apenas esta pasando al cuarto mes de embarazo, y en cuanto sepamos el sexo de nuestro bebé, haremos la fiesta de compromiso, porque estoy seguro de que ella aceptará.
Almuerzo junto a mis padres, todos hablamos de lo maravillosa que ha sido la vida con nosotros, porque ellos me han visto crecer en todo aspecto, desde la niñez, la adolescencia y este camino que ha sido lleno de obstáculos que superar y que lo he hecho a la perfección, esto ultimo dicho por mi abuelo, quien falleció hace dos años.
Termino de almorzar y, como si me contaran el tiempo, Valerie mi secretaria, me llama anunciándome que tengo una reunión en una hora y por el trafico que hay en Edimburgo, mejor me apresure a llegar a la oficina. Hago acopio de lo que ella me indica y me despido de mis padres, poniéndome en marcha hacia la compañía.
(***)
—Señor Fitzgerald, es un placer conocerlo por fin, mi socio no deja de hablar de sus maravillosos aviones.
Estoy en mi sala de juntas, tengo dos nuevos posibles socios que desean invertir en la compra de aviones para su compañía, ya que los que estaban fabricando, han tenido varios desperfectos y bueno, pagar multas millonarias en indemnizaciones de por vida, no han sido lo mejor para su compañía.
—Es todo un placer, señores Castell… comencemos por evaluar este modelo que está por salir… este es el Apolo Road, llamado así por la fuerza que tiene el motor al despegar, posee una fuerte jaula de Faraday, es el contenedor recubierto por materiales conductores de electricidad, protegiendo a los pasajeros por el impacto de los rayos al haber tormentas en tiempo de invierno.
Empiezo por la charla de lo otro que me tiene emocionado, y es con la creación de mi avión, uno que viene desde mi autoría en todo sentido, poniendo a los ingenieros a trabajar en los detalles que me faltaron pulir en su diseño, en fin, todo esto se llevara a cabo el mes que viene y estoy encantado.
(***)
Han pasado algunas semanas, hoy por fin sabremos el sexo del bebé, quedé en recoger a Diane en la joyería por la tarde, son las seis y media, la doctora sabe que llegaremos a las siete y media, por cuestiones del trabajo de ambos ya que Diane es dueña de su propia empresa de joyas, haciéndolas personalizadas, llevando a la pareja a que ellos mismos moldeen sus piezas y en ese proceso vean si son el uno para el otro y eso es emocionante, esto en palabras de ella, hacen a que su tiempo sea reducido y un poco complicado como el mio.
Emprendo el viaje hasta su joyería, aparco mi auto afuera del lugar y bajo directamente a traerla, pero veo cerrado y un auto gris que está delante del mio, eso significa que tiene un cliente, pero ¿Por qué está cerrado?
Me quedo pensando por un momento, pero recuerdo que en el auto tengo una copia de las llaves del lugar, como es tan despistada, siempre le insisto en que tiene que dejarme algo para que pueda apoyarla en casos de emergencia.
Saco la llave y camino hacia la puerta del local, abro con sigilo y no veo a nadie, las luces siguen prendidas, así que decido examinar el lugar, admirando todo lo que ella hace, es hermoso, o estoy demasiado enamorado de ella que todo lo que hace lo veo hermoso, como a sus bellos ojos color miel.
—No puedo, James… sabes que esto no es correcto, Angus es demasiado bueno, no quiero provocarle un enojo o que mande a por ti para hacerte daño.
—Diane, sabes perfectamente que el hijo que llevas dentro de ti es mío, ya es tiempo de que te deshagas de Angus… yo puedo darte todo lo que necesitas, todo lo que el te dará, te lo daré el doble, pero no te cases.
—No puedo, amo a Angus, te amo a ti, los amo a ambos… James. ¡entiéndelo!
—No me interesa, Diane… ya no quiero pensar en como te toca, en como te hace suya mientras eres mía, solo mía. Ya me cansé de compartir, eso deberías de entenderlo.
Me quedo atónito ante lo que mis oídos están escuchando, pero como es mi naturaleza defender lo que amo, entro de golpe a la oficina que tiene el lugar, la veo a ella y no puedo creer lo que mis ojos ven… James Levigne, mi mejor amigo desde la universidad tiene sus manos en la cintura de Diane, mientras que mi “prometida” llora amargamente.
Asustados de verme, él trata de protegerla, como si yo fuese a hacerle daño, y no es mi intención, porque el daño me lo hicieron ambos a mí.
—No es lo que parece, Angus… déjame explicarte lo que está pasando—grita Diane, alejando la mano de James.
—No te pediré explicaciones a ti, Diane. Entiendo que hay momentos de debilidad, no te culpo… pero James, a ti sí debo de hacerte muchas preguntas. ¿podemos hablar a solas?
Ellos se me quedan viendo, los ojos de Diane se quiebran, se retira del lado del traidor que tengo enfrente, y se pone delante de ambos, con su mirada dolida y su vientre abultado, uno que me hace rabiar al saber que lo que crece allí dentro de ella, no es producto de nuestro amor.
«¿Hubo amor entre ambos?»
De mi parte si, de la suya, no lo sé.
—Los amo a los dos, Angus… perdóname porque no te merecías un amor a medias.
—No lo merezco, Diane. Hablaremos tú y yo a solas, mi amor. Ve al auto ahora mismo, ¿puedes? Todo estará bien— con todo el dolor de mi corazón y la rabia del momento, trato de ser benevolente, no quiero que esto acabe en una desgracia.
Ella le lanza una mirada a James, él la atiende y le ordena con sus ojos sincronizados que obedezca, dejándonos a solas en su lugar de trabajo, espero hasta que las puertas de la entrada son cerradas y estemos completamente solos.
Él me ve con vergüenza, pero la risa que se dibuja en su rostro es de cinismo puro.
—¿Por qué lo hiciste, James?
—Angus, no todo lo bueno puede durar para siempre, menos el amor… ya tienes lo que has soñado, es justo que nos dejes algo.
—¿A quiénes, James? ¿a ti y tu egoísmo?
—A mí y a Diane, ella no te ama, solo estuvo contigo por tu dinero… hemos hecho el amor en este escritorio sin fin de veces— dice, señalando el escritorio de ébano puro que le regalé cuando emprendió su pequeña joyería.
—Déjala en paz, no la dejare yo, lo harás tú, por tu propio bien, James.
—Ella no te ama, Angus… dice que eres un aburrido hasta para hacerle el amor, por eso es por lo que me ama a mí, me busca a mí y me prefiere a mí.
En cuanto esas palabras salieron de su boca, me lancé hacia él con fuerza y rabia, directo a sacarle los dientes, dejarlo irreconocible.
Los gritos de Diane se hicieron presentes, por lo que unas trompadas y puños en el ojo izquierdo, la nariz rota de James y las palabras con rencor, se detuvieron, llevándome a Diane al auto y manejar hasta llegar a nuestro apartamento para conversar lo sucedido.
—¿Cómo pudiste, Angus?
—¿Cómo pudiste tú hacerme esto Diane? No logro entenderlo, he dado todo por ti, por el amor que te tengo y por ese hijo que estamos esperando.
Ciego ante lo que se me estaba mostrando delante de mí, me he negado a aceptar el engaño en el que he vivido no sé por cuanto tiempo.
—No es tu hijo, Angus… solo lo dije porque necesitaba de tu dinero para seguir creciendo, de tu apellido para ser alguien en esta maldita sociedad en la que vivimos, en donde los prejuicios se hacen presentes…
—¿Acaso nunca me amaste?
—Si, te amaba hasta que me empezaste a reemplazar por ese maldito avión que llevas haciendo durante mucho tiempo, James me hizo sentir que valgo la pena cada maldito segundo que tú pasas en tu absurdo trabajo.
Los gritos sobre el reclamo del tiempo me hacen revolver los pensamientos que fluyen en mi mente como si fuesen una tormenta que no cesa.
Ella quiere bajarse del auto en marcha, pero no me doy cuenta del semáforo que esta en rojo, acelero para seguir el camino en su curso hasta llegar al apartamento, calmarnos y que esto se haga de la mejor manera, pero un Volvo con exceso de velocidad, nos embiste, apagando la conversación por completo.
(***)
El dolor inunda mi cuerpo, no siento una de mis piernas, trato de recordar en donde me encuentro, el olor a gasolina inunda mis fosas nasales y el olor fuerte a sangre me hace querer abrir los ojos, pero no veo nada, la cabeza me duele, trato de tantear el terreno en el que me encuentro, pero no logro reconocer nada, todo se ve borroso…
Las alarmas de las sirenas están dejándome sordo, no veo nada, solo siento dolor y es en donde recuerdo que no vengo solo en el auto…
—¡Diane, Diane! ¿En donde estas mi amor? ¡Responde Diane!
Solo escucho como varios pasos corriendo tratan de agruparse, porque se detienen cerca de mí, lo puedo sentir, y digo sentir porque no logro ver nada.
—¡Hay uno aquí! ¡Hay un sobreviviente!
«¿Sobreviviente?»
—¡Oh, por Dios! ¡Traigan una camilla antes de que esto explote!
Las voces que escucho me quieren volver loco, y la voz que quiero escuchar no responde.
Siento como me levantan, no entiendo lo que está pasando y vuelvo a gritar con más fuerza el nombre de Diane, pero esta no responde hasta que una voz extraña me hace a querer morirme.
—Lo siento señor, su acompañante esta muerta… no hable, guarde sus fuerzas hasta que lo llevemos al hospital, todo estará bien.
Esas palabras me hacen daño, me queman por dentro, pero no logro escapar, me toman entre varias personas, siento sus manos, y escucho los gritos cuando una detonación me deja sordo y perdiendo el conocimiento.
(***)
La oscuridad es todo lo que me acompaña, no sólo dejándome sin el que creí era el amor de mi vida, sino también con una cortina negra azabache en los ojos… según el diagnóstico de los doctores, por el impacto que recibí del otro vehículo en marcha, quedé ciego…
El accidente quedó guardado en las cámaras de grabación de tránsito del lugar, la embestida de un volvo al que le fallaron los frenos para responder ante mi imprudencia al pasarme el rojo, dejo dos muertos y un herido… sí, Diane murió instantáneamente en el accidente, y el bebé que llevaba en sus entrañas nunca llego a conocer la luz del día, le apagué la vida como me la apagaron a mí.
—Debe de vivir con personas que lo atiendan, que esté veinticuatro siete atento a sus necesidades… deberán de llevarlo a terapias paliativas para que supere lo que sufrió… lamentamos mucho la situación de su hijo, señora Fitzgerald.
Se escuchan los sollozos de mi madre, y un “Calma, mi amor, estaremos bien”, por parte de mi padre, hacen a que el dolor de mi corazón se transforme en amargura, porque descubrí tantas cosas en un día, y me hice participe de la muerte de la mujer a la que amaba, a la que amo a pesar de la traición que cometió para mi corazón y mi vida, dejándome solo y además… ciego.
(***)
Caroline Montgomery
Dos días seguidos en los que no concilio el sueño… las pesadillas o más bien, el recrear en mi memoria ese fatídico día, me hacen sentir miserable…
«¿Por qué no me paso a mí?»
Ver el rostro de esa pequeña niña pidiendo ayuda y saber que no podrá caminar nunca más por mi culpa, eso me hace sentir una mala persona, aunque ya pagara mi condena, la multa y una indemnización que casi les cuesta el patrimonio a mis padres, me hace sentir peor, no merezco nada de lo que estoy pasando.
—¿De nuevo no puedes dormir, Carol? —indaga Hanna, mi compañera de piso en el apartamento del campus.
Estoy en San Francisco, en la universidad de Stanford. Mis padres después de la graduación y de haber pasado lo que pasó, decidieron enviarme lejos de casa, también para que dejara de pensar en que tengo la culpa de lo que sucedió esa noche, una noche de Halloween, mis bebidas fueron adulteradas con alcohol y bueno…
—Sí, perdóname por molestarte, prometo ir por los ansiolíticos y dejarte dormir.
—No te preocupes, a veces necesitamos desahogarnos para poder estar en paz. ¿necesitas que te cante para que duermas?
Afirmo con mi cabeza, ella se pasa a mi cama y me toma como si de una pequeña niña se tratara, arrullándome y perdiéndome en la serenidad de su voz, quedándome profunda.
(***)
—Buenos días dormilona…
Hanna esta ya de pie, hoy es viernes y la última clase del semestre empieza a las once de la mañana, veo mi reloj de pulsera y son las ocho, estoy por levantarme, pero mi celular empieza a sonar, alertándome de una llamada de larga distancia.
—Tu madre llamó desde las cinco de la mañana, por la diferencia de horario, pero es mejor que le respondas, se escuchaba algo… intranquila.
Le tomo la palabra a Hanna, respondiéndole a mi madre, quien con un saludo cariñoso me reinicia la vida.
—Mi adorada niña, perdóname por llamar tan temprano, pero… esto se complicó y necesitamos de tu ayuda.
En serio que la voz de mi madre se escucha un poco alterada.
—Dime mamá, ¿Qué sucede?
—Sé que para ti es difícil volver, pero te necesito en este momento… mi Parkinson ha avanzado en magnitud, haciéndome a que ya no pueda hacer la labor como antes… sé que sabes sobre el negocio familiar.
Mis padres se conocieron gracias a mi abuela que era casamentera, mi madre tomó la batuta en cuanto mi abuela falleció y soy la única hija mujer que sabe un poco del arte de unir a las parejas en amor y comprensión.
Largo un suspiro hondo, ya del accidente han pasado dos años. Aunque aun no lo supero, pero debo de ayudar a mis padres en este momento, ya que mis dos hermanos mayores y sus esposas no saben al cien por ciento sobre unir parejas…
—¿Cuándo necesitas que esté en casa?
—Consulté con tu hermosa amiga y hoy en la noche está el vuelo reservado… es urgente hija, en serio te necesito.
Miro a Hanna quien ya esta alistando sus maletas, de seguro ya planeo todo el viaje.
—Esta bien madre, te vere mañana al medio día… te amo.
—¿En serio no te da miedo… volver?
—Debo de superar mis miedos, madre… aunque sabes que no toco autos desde eso…
—Reginald ira por ti, no te preocupes. Buen viaje hija, te esperaremos con ansias.
Me despido de mi madre, me levanto de la cama mientras que, mi alocada y bella Hanna termina de hacer su maleta, llamando a su madre para dejarle encargadas nuestras cosas en lo que tomamos las vacaciones del semestre y me enfilo hacia la ducha para despejarme, tal vez ya es hora de que enfrente mi realidad.
(***)
El vuelo fue todo un éxito, son las dos de la tarde, creo que ya no tengo glúteos después de esas horas de vuelo, Hanna esta emocionada por conocer a mi familia, y como mi madre indicó, Reginald, mi hermano mayor y su esposa, están felices de verme, lanzándose hacia mí y a una Hanna nerviosa, saludándonos y llevando nuestras maletas.
Ellos entienden mi pavor por ir en auto, pero lo entienden y me toman de la mano, tapándome los ojos con una mascada, haciéndome ciega y divagar la mente para que no recuerde ese día, pero me es imposible, ya que las lagrimas rebeldes y desobedientes, empiezan a desbordarse de mis orbes y preocupar a Hanna, que aun no sabe mi secreto.
—Faltan quince minutos hermana, sé fuerte— indica Reginald.
Hago acopio de lo que me dice y me calmo, al escuchar como se detiene el auto, abriéndose las puertas de este y ayudándome a salir, extendiéndome un abrazo fuerte y lleno de comprensión.
—Llegamos… todo estará bien, hermanita.
Me quitan la mascada y lo primero que veo es a mi madre y a mis dos sobrinos, quienes corren a abrazarme y me rodean de amor.
—Nos alegra tenerte en casa, Caroline. ¿Cómo te fue en la universidad?
Mi padre pregunta, sentándose en la mesa redonda del comedor, mientras Giselle, mi nana, empieza a servir la merienda, consintiendo a Hanna quien se asusta de ver todo lo que empiezan a servir en la mesa, mientras que esperamos a que mi hermano Caleb y su esposa lleguen para merendar juntos.
Empezamos a hablar de todo, entre carcajadas y lágrimas de risa y emoción, llega el triste diagnóstico de mamá, poniéndome al corriente de cómo entro yo en el papel y la ayuda.
—Desde mañana empezaremos con el catálogo de las mujeres que buscan un esposo, y viceversa… debes de ver en primera fila el arte de llevar el amor.
—¡Manos a la obra entonces, mamá! —digo entre risas y lágrimas, abrazando a mi madre.
Terminamos de merendar, Hanna dormirá en mi habitación, está adecuada para dos personas, lo que me reconforta ya que no puedo dormir sola.
(***)
Ha pasado un año desde que volví a mi país, tomando las clases de manera virtual, Hanna se devolvió para San Francisco, ya que no pude irme con ella debido a que mi madre no podía ponerse ya en pie, tambaleándose y tirando todo, una situación triste y dolorosa, y terminando de unir a una de las mejores parejas que me había tocado guiar para el camino de cupido.
—¡Señorita Montgomery, señorita Montgomery! —Dice Sally, una de mis asistentes.
—¿Qué pasa Sally?
—No lo va a creer… ¡Mírelo por usted misma! —indica, dándome un sobre manila.
La firma es de una de las familias más poderosas del país… Los Fitzgerald.
La veo directamente a los ojos, le indico con la mirada que debemos sentarnos y así poder abrir el sobre…
Lo que contiene me deja perpleja, es una solicitud de casamentera.
—¿Sabes quién es la soltera que necesita un esposo? —pregunto a mi asistente.
Ella me mira confundida y niega con la cabeza.
Sigo leyendo la solicitud, hasta que me encuentro con el nombre y fotografía de un hombre demasiado hermoso, me es increíble que este espécimen de cabello castaño claro, orbes azules color cielo y una barba espesa que lo hace demasiado sensual.
«¿Cómo puede ese hombre hermoso estar soltero?»
—Y bien, ¿A quién pertenece la solicitud para Cupido?
—Para un hombre muy apuesto… Angus Fitzgerald.
Un grito ensordecedor me sobresalta, Sally se pone las manos en la boca luego del grito que dio y me mira, negando con la cabeza.
—Pensé que ese hombre ya no vivía aquí… se supone que se había ido a Francia hace algunos años…
—¿Sabes quien es?
—Sí, es el único hijo de los Fitzgerald, heredero de Apolo Air Enterprise, fabricantes de aviones… su carrera como piloto aéreo era impecable, por lo que aun recuerdo.
La solicitud de este hombre me retumba en la cabeza, ya que es de carácter urgente según la solicitud…
—Agenda en la lista las citas de la mañana para la tarde, mañana iremos a conocer al soltero millonario que requiere de nuestros servicios con… urgencia.
Sally suelta una risilla, comparándome con los años de novata de mi madre en el mundo del amor, y yo sigo embobada con el rostro de ese hombre a quien atenderé mañana, así sea yéndome en autobús.
Mi miedo a manejar un auto sigue ahí, aferrándose en mi ser día a día, más al ver como esa chica se aferra a la vida, después de haberle arrebatado sus sueños de un solo golpe.
Sally me saca de mis pensamientos, llamando a la casa Fitzgerald y concretando la cita para mañana a primera hora, haciéndome sentir nerviosa.
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Cuando Finlay la encuentra, ella está viviendo entre humanos. Él está cautivado por la obstinada loba que se niega a reconocer su existencia. Puede que no sea su compañera, pero él quiere que sea parte de su manada, lobo latente o no.
Amie no puede resistirse al Alfa que entra en su vida y la arrastra de vuelta a la vida de manada. No solo se encuentra más feliz de lo que ha estado en mucho tiempo, su lobo finalmente viene a ella. Finlay no es su compañero, pero se convierte en su mejor amigo. Juntos, con los otros lobos principales de la manada, trabajan para crear la mejor y más fuerte manada.
Cuando llega el momento de los juegos de la manada, el evento que decide el rango de las manadas para los próximos diez años, Amie necesita enfrentarse a su antigua manada. Cuando ve al hombre que la rechazó por primera vez en diez años, todo lo que pensaba que sabía se pone patas arriba. Amie y Finlay necesitan adaptarse a la nueva realidad y encontrar un camino hacia adelante para su manada. Pero, ¿los separará esta nueva situación?
Venganza de la Luna Abandonada
—Bella. —El tono de Ethan cambió, adquiriendo ese filo de advertencia que yo conocía demasiado bien—. Faye está vulnerable en este momento. Está aterrada de que la resientas, de que esto divida a la manada. Lo último que quiere es que este bebé se interponga entre nosotros.
—Entonces no debiste hacerlo. —Sostuve su mirada de frente, dejando que viera el hielo en la mía—. Vuelve con tu hijo.
—Por el amor de Dios. —Se pasó una mano por el cabello—. ¿Cuántas veces…? Fue inseminación artificial. Usaron mi esperma, sí, pero Faye y yo nunca…
Bella soltó un resoplido frío. Qué mentiras tan descaradas. Su compañero había tenido una aventura con la pareja de su hermano, y toda su familia ayudó a echarla sin nada, solo para abrirle paso a la amante y que ocupara el lugar que le correspondía. Pobre idiota… creía que ella era solo una hija adoptiva no deseada, fácil de desechar y controlar. Nunca supo que la genio informática que había estado buscando era su propia Luna.
Como se había manchado a sí mismo, Bella había terminado con él. Lo rechazó y recuperó lo que era suyo, ascendiendo hasta lo más alto con la ayuda de Victor, quien había estado secretamente enamorado de ella durante años.
Cuando Ethan intentó recuperarla:
—No quieres que nuestro hijo crezca sin padre.
Bella sonrió con burla.
—El padre del niño no eres tú.












