Capítulo 38 El fuego en nuestros ojos

Katherine no era consciente de que se encontraba frente a él, vistiendo el pijama más sexi que tenía.

Anna se lo había regalado en su último cumpleaños.

—¡Ángel! —Tuvo que aclararse la garganta antes de continuar—: ¿Estás…? ¿Estás bien?

—Claro, aunque hace unos minutos estaba más que bien, dispuesta...

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