
Una esposa rebelde
Emisellys Sanchez · En curso · 116.3k Palabras
Introducción
Y es que, a veces, el amor se escribe por caminos torcidos y viene acompañado de una decisión impulsiva y «una fierecilla indomable»capaz de poner el mundo de ambos patas arriba, ¿podrá el amor domar a una esposa rebelde?
Capítulo 1
Era febrero y ya el calor comenzaba a hacerse notar en la ciudad, aun así, nada tenía que ver el mes con el clima o lo que se iba a suscitar en ese momento con el mes. Las cosas muchas veces, o en su mayoría, suceden como no te las esperas, esa parecía ser una de las tantas leyes del universo que ese día se cumpliría.
—¡Katherine! —La puerta se abrió de improviso y mostró el imponente rostro de Guillermo Deveraux—. No quise interrumpir —se disculpó con la mirada fija en el rostro de su hija—. ¿Estás lista? Ya tu prometido está aquí, el jefe civil está por llegar.
No le dijo: «¡Qué hermosa te ves! O, hija, espero que seas feliz». Nada, ni siquiera la joven pudo vislumbrar en su rostro yermo, si se había siquiera conmovido al verla con un vestido de novia.
—Gracias por avisar, en un momento estaré con todos —dijo ella con altivez y un nudo en la garganta que amenazaba con soltarse. Apretó la tela de su vestido entre sus manos.
—Apresúrate, no se ve de buena educación hacer esperar tanto al novio. —Su padre la miró acuso y severo.
Le dieron ganas de gritarle que era una boda y que no era mal visto esperar por la novia, que eso es lo que se espera en todo caso. Se contuvo, de nada serviría desatar una guerra en ese momento. Eso sería un argumento válido para él juzgarla por un matrimonio apresurado.
Respiró hondo cuando él se retiró y cerró la puerta. Ignoró el rostro compungido de Anna ante la frialdad sobresaliente en aquella conversación.
Katherine se repuso tan rápido que ni tiempo le dio a objetar sobre el semblante dolido que surcó su rostro durante la estancia de su padre en la habitación.
—¿Estás segura de…? —Anna comenzó a decir; no obstante, su mente se encontraba lejos de ese presente.
—¿Estás embarazada?
—¿Qué? —Ella lo miró como si la hubiera acusado de un crimen—. ¿Es eso lo que se te ocurre para justificar que me case? ¿Piensas que soy capaz de embarazarme para casarme?, ¿en tan mal concepto me tienes? —vociferó carcomida por la rabia.
—Modera tu tono, Katherine. No estoy para que cuestiones mis preguntas. Debo hacerlas te gusten o no. —Su padre se mostró inflexible.
—¡Por Dios! ¿De entre todas las cosas, lo único que se te ocurrió pensar fue que estoy embarazada, que cometí tal desatino? —Su mirada acuosa amenazaba con desbordarse.
—¿Por qué si no por eso? —argumentó Guillermo.
—Por amor, padre. Por amor. Esa es una buena razón. —Lo miró con dolor, aunque esa razón también sería una mentira. Siendo sincera, la verdadera razón le causaba pena y congoja. Su primera petición de matrimonio y ni siquiera era por amor. ¡Maldita fuera su suerte!
—¿Quién es el dichoso afortunado? —preguntó su padre, soslayando su argumento de casarse por amor. Guillermo se sentó con calma en la silla detrás del escritorio en su biblioteca.
—Daniel Gossec. —La garganta le escoció—. Nos conocimos en la fiesta —su padre ya ni la miraba, se concentraba en algo en su agenda electrónica—, en esa que organizó tu novia de turno —aclaró con la intención de molestarlo. Cosa que logró, al ver cómo la mirada de su padre volvía a su rostro.
—Está bien, si lo que deseas es un matrimonio, perfecto. Eso tendrás —mencionó—. Ahora, por favor, déjame que tengo muchas cosas que hacer.
Ahora venía a apurarla para que saliera de una vez de su vida.
«¡Claro, no se esperaría menos de su padre!».
—Aun si no estoy segura, tampoco pienso dar marcha atrás —Katherine mencionó por lo bajo, como si debatiera consigo misma.
—¿Katherine?
—No. No estoy segura, aun así, tampoco pienso dar marcha atrás —la joven dijo negada a reconocer que tomó una decisión por rebeldía.
Ana Collins guardó silencio con la mirada puesta en la única persona que quería como si fuera su hija. Recordó que la mujer que ayudaba a vestir y arreglar para su matrimonio había llegado a esa enorme casa con apenas dos meses de nacida, aquellos grandes ojos grises cual plata sólida y espesas pestañas, piel pálida y mejillas sonrosadas.
En aquel entonces, supo que de ella dependía, en parte, la felicidad de esa pequeña niña con cabellos de camomila, cuyo destino estuvo regido por la apatía alguien que resultaba ser carne de su carne y sangre de su sangre.
A medida que Katherine crecía, trató de ganarse el amor de Guillermo Deveraux, todo intento fue fallido, hasta que, en un modo de responder al injustificado desamor de su padre, la joven se volvió intransigente, rebelde, osada, un compendio de irreverencia y soberbia. Mientras tanto, Anna Collins utilizaba cada momento para acercarlos, y cuando estos acababan en fracasos, lo justificaba como «cosas de hombres».
—A ellos les es más difícil mostrar sus sentimientos —esa fue una de las tantas razones infaustas que la mujer le dijera.
¡Qué descolocado y absurdo resultaba ese comentario!
—A veces…, dudo de que me quiera, Anna. ¿Sabes que eres esa madre que la vida me quitó? De no ser por ti, no sé cómo sería mi vida.
Rememoró las palabras de Katherine el día de su cumpleaños número quince.
Ese día dijo lo único que se le ocurrió para aliviar el corazón de la joven, mas no importaba la cantidad de veces que le dijese que la amaba, ella no lo creería si aquello no venía de su padre. Anna Collins lo sabía. Aquel hombre de aspecto algo frío y sombrío, no era tan afectivo. No obstante, si había algo cierto, y era el amor que sentía por Katherine.
Ella conocía su secreto.
Y así era. Pudo observar en más de una ocasión la devoción con la que miraba a su hija cuando era pequeña, sobre todo, al notar como la sobreprotegía, a veces excediendo sus intentos de esconder cuánto la amaba. Pero ¿por qué no podía demostrarlo? ¿A qué le temía Guillermo Deveraux?
Era un hombre joven, alto y apuesto, de contextura delgada, ojos grises tan plateados como la luna, su carácter no era tan dócil y su hija se parecía mucho más a él de lo que imaginaban. Ambos tenían la peculiaridad de ser tercos, orgullosos e impositivos, en esos momentos, era cuando más se parecían y suponía que por esa razón vivían enfrentándose.
A sus cuarenta y dos años, Guillermo seguía conservándose muy guapo, se ejercitaba poco, al menos tres veces a la semana con un entrenador particular que iba a domicilio, también tuvo amoríos esporádicos que terminaban de igual manera en que empezaban. Esto generó muchas más fricciones en la relación con su hija, sobre todo, cuando alguna de ellas era tan fútil que solo esperaban convertirse en la esposa, dueña y señora no solo de Guillermo Deveraux, sino también de lo que representaba.
Ana siempre supo que la rebeldía de Katherine, no era más que la respuesta a la actitud un poco mezquina, de su padre al no tomar en cuenta la opinión de su hija, considerando que su vida privada no tenía por qué depender de lo que pareciera o no a la joven.
Últimos capítulos
#91 Capítulo 91 Sin formalidades
Última actualización: 9/2/2026#90 Capítulo 90 Una oportunidad para el corazón
Última actualización: 9/2/2026#89 Capítulo 89 Una petición y sentimientos que laten
Última actualización: 9/2/2026#88 Capítulo 88 Convenciendo a Anna
Última actualización: 9/2/2026#87 Capítulo 87 Tentando al placer
Última actualización: 9/2/2026#86 Capítulo 86 Isla de Coche
Última actualización: 9/2/2026#85 Capítulo 85 Porque fuego se combate con fuego
Última actualización: 9/2/2026#84 Capítulo 84 Las travesuras se viven mejor con alguien más
Última actualización: 9/2/2026#83 Capítulo 83 Destino o casualidad
Última actualización: 8/31/2026#82 Capítulo 82 Conociendo sus pensamientos y emociones
Última actualización: 8/31/2026
Te podría gustar 😍
UNA NOVIA FALSA PARA EL DON DE LA MAFIA
Mi hermana gemela se escapó y me dejó a mí para casarme con Luciano Moretti, un implacable Don de la Mafia. Caminé por el pasillo, temblando, rezando para que no notara el cambio. Pero en el instante en que me besó en el altar, su lengua invadió mi boca, exigente y posesiva, saboreándome como si fuera de su propiedad.
Creí que podría ocultar la verdad. Pero en nuestra noche de bodas salió del baño llevando apenas una toalla, con el agua resbalándole por los abdominales esculpidos y la marcada V que apuntaba hacia su pesada hombría.
Me acorraló contra la cama.
—Hueles diferente, esposita —susurró, y su mano se deslizó por mi muslo, con el pulgar rozando, peligrosamente cerca, mi calor húmedo.
Intenté apartarlo, pero a la mañana siguiente decidió ponerme a prueba. Empujó un plato de bagels con mantequilla de maní hacia mí: comida que me mataría, pero que era la favorita de mi hermana.
—Come —ordenó, y sus ojos bajaron a mi pecho, donde mis pezones se marcaban duros contra la bata de seda—. ¿O quieres que te dé de comer otra cosa?
Su mirada se ensombreció, se desplazó a mis labios, y supe que no estaba hablando de comida. Sabe que soy una impostora. Y va a disfrutar cada segundo de castigarme por ello.
Tango con el corazón del Alfa
«La conoció en el campo de entrenamiento de Alpha», dijo. «Ella es la pretendiente perfecta para él. Anoche nevó, lo que indica que su lobo está contento con su elección».
Mi corazón se hundió y las lágrimas corrieron por mis mejillas.
Alexander se llevó mi inocencia anoche, y ahora está tomando esa cosa de su oficina como su Luna.
Emily se convirtió en el hazmerreír de la manada cuando cumplió 18 años y nunca esperó que el hijo del Alfa fuera su compañero.
Después de una noche de amor apasionado, Emily descubre que su pareja ha elegido a su pareja. Con el corazón roto y humillado, desaparece de la manada.
Ahora, cinco años después, Emily es una respetada guerrera de alto rango en el ejército del rey Alfa.
Cuando su mejor amiga la invita a una noche de música y risas, no espera encontrarse con su pareja.
¿Su pareja se dará cuenta de que es ella?
¿La perseguirá y, sobre todo, Emily podrá mantener sus secretos a salvo?
Cuando los Contratos se Convierten en Besos Prohibidos
Cuando Amelia Thompson firmó ese contrato de matrimonio, nunca supo que su esposo era un agente encubierto del FBI.
Ethan Black se acercó a ella para investigar el Grupo Viktor—la corporación corrupta donde trabajaba su difunta madre. Para él, Amelia era solo otra pista, posiblemente la hija del conspirador que estaba jurado a destruir.
Pero tres meses de matrimonio lo cambiaron todo. Su calidez e independencia feroz desmantelaron cada defensa alrededor de su corazón—hasta el día en que ella desapareció.
Tres años después, ella regresa con su hijo, buscando la verdad sobre la muerte de su madre. Y él ya no es solo un agente del FBI, sino un hombre desesperado por recuperarla.
Un Contrato de Matrimonio. Una Herencia que Cambia la Vida. Una Traición que Rompe el Corazón.
¿Podrá el amor sobrevivir esta vez a la máxima decepción?
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Pecado Adoptivo
Que me aceptaran en una de las universidades más prestigiosas del país es un sueño hecho realidad, sobre todo porque mi hermano adoptivo ya está allí y es la estrella revelación del fútbol americano.
Es todo lo que siempre he querido...
Hasta que todos mis sueños se hacen pedazos.
Mi “hermano” me odia.
No es el mismo chico que salió de nuestra casa camino a la grandeza. No quiere saber nada de mí y me trata peor que a su enemigo.
Hasta que lo veo con una chica.
Y entonces ya no se ve como mi hermano.
Se ve como el atractivo deportista por el que todas las chicas del campus se derriten.
Esto está mal.
No debería mirarlo de esta manera.
Y él no debería tocarme como si estuviera listo para devorarme.
Es mi hermano.
¿O no?
Las líneas se difuminan y los cimientos bajo mis pies se tambalean entre la lujuria y el pecado.
Se susurran secretos sobre piel febril, se comparten besos prohibidos en rincones oscuros.
Pero nunca es suficiente.
Necesito más.
La Reina Lunar
Cole, su pareja destinada, permanece a su lado mientras ella regresa a una manada que le falló. Lyric no busca caos ni crueldad; busca justicia. Cada herida que le infligieron tendrá respuesta. Cada traición se pagará.
A medida que los enemigos caen y el destino se revela, Lyric se alza como Reina Lunar, decidida a proteger a los inocentes y castigar a los culpables. Esta no es una historia de oscuridad devorando a una chica; es la historia de una mujer recuperando su poder.
Un romance de hombres lobo crudo y emotivo, lleno de venganza, destino y un amor inquebrantable.
Casada con el enemigo de mi esposo.
Hijos de la Armada: Intimidada por Hermanastros Cuatrillizos
—Deja de actuar como si fueras una de nosotros. ¡Me das asco!
***En la escuela secundaria, Tabitha era gorda y el blanco constante de las crueles bromas y el acoso de los hermanos cuatrillizos. Eran su pesadilla viviente. Tras abandonar sus estudios allí, dejó atrás la escuela de hombres lobo y se inscribió en una universidad humana, donde bajó de peso. Los cuatrillizos fueron criados por su padre con una estricta disciplina militar, lo que los convirtió en jóvenes alfas rebeldes e indomables. Cinco años después, Tabitha y los hermanos cuatrillizos se reencontraron porque la madre de ella se casó con el padre de ellos.
Ahora, Tabitha se ve obligada a vivir bajo el mismo techo que los cuatro abusivos alfas de la Marina. Rápidamente la reconocen y se quedan atónitos al ver lo hermosa que se ha vuelto.
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.
Conociendo a mi papá millonario
La novia de una noche de Alpha
Mi padre me dijo que ella había bebido veneno a propósito para matarse.
Pero eso era una mentira.
Mi madre nunca se suicidaría; nunca me dejaría.
Esa noche me aprisionó.
—No fue un error.
—¿De qué estás hablando, Jonathan? —le pregunté.
—Arina, eres mi compañera. Naciste para ser mi luna —dijo. Su rostro no mostraba signos de humor.
—No nací para ser la luna de nadie —le respondí.
—Arina, te amo... —habló suavemente, aún mirándome a los ojos. Podía sentir al lobo en mí agitándose; algo que nunca había sentido antes. Ella estaba despertando; el fuego que ardía tan profundamente dentro de mí comenzaba a avivarse.
—¿Amor? —me escuché decir. —No existe tal cosa como el amor... —Después de todo lo que sabía sobre el "amor", lo que mi madre pasó cuando se casó con mi padre, el amor no existía.
—Dame una oportunidad para demostrarte que estás equivocada. Cásate conmigo.
####ADVERTENCIA Esta historia contendrá: Contenido Sexual Explícito, Lenguaje Fuerte y Escenas de Violencia Doméstica que pueden ser desencadenantes. Solo para adultos.#########
LA OBSESIÓN DE ALEXANDER
Me tambaleé hacia atrás, pero Alexander Dimitri me agarró, su gran mano apretando posesivamente mi garganta. Empujó a mi padre contra la pared.
—Ella es mía —gruñó Alexander—. Soy el único que puede abrirle las piernas.
Me arrastró hasta su coche, arrojándome al asiento trasero. Se subió encima de mí, su pesado cuerpo inmovilizándome.
—Tu padre te vendió para ser una puta, Alina —susurró, mordisqueando mi lóbulo—. Pero ahora eres mi puta.
Frotó su erección contra mi clítoris a través de mi delgado vestido.
—Y te voy a usar cada noche hasta que tu deuda esté pagada —su mano rasgó mis bragas a un lado—. Empezando ahora mismo.
En un mundo de crímenes de alto riesgo, traiciones y alianzas peligrosas, Alina Santini se encuentra atrapada entre la lealtad a su padre y la ira del hombre más despiadado que ha conocido—Alexander Dimitri. Su padre, Arthur, es un jugador con una tendencia a hacer enemigos y una deuda tan grande que podría costarles todo. Cuando Alexander irrumpe en la vida de Alina, con un arma en mano y venganza en sus fríos ojos grises, le da un ultimátum escalofriante: devolver el dinero robado, o tomará lo que Arthur más aprecia.
Pero Alexander no es solo un hombre que cobra deudas—es un depredador que se alimenta de poder y control, y Alina acaba de entrar en su mira. Creyendo que Alina es valiosa para su padre, la toma como pago, pensando que es una ficha de negociación para saldar la deuda.












