Capítulo 47 No es odio

El sol ya hacía gala con su calor característico, para esa época parecía lanzar llamas ardientes sobre esa parte del país, claro que existían sitios más calientes que ese; sin embargo, ni se detuvo a quejarse de lo abrasador que este resultaba. La brisa agitó sus cabellos, encegueciéndola, los r...

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