Capítulo 83 Destino o casualidad

Minutos después entraban a la dichosa tienda de un conocido diseñador.

—¡Buenos Días! —Los recibió una hermosa joven de piel olivácea y ojos negros, quien se detuvo demasiado a ver, o mejor dicho, a devorar a su rubio y apuesto marido.

—Soy yo quien va a querer los trajes de baño —Katherine marcó su...

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