Capítulo 36 Capitulo 36

Entrecerré los ojos ante su rostro impasible y apoyé casualmente una cadera contra el borde de su escritorio, cruzando los brazos sobre el pecho.

—Sabes —empecé—, Sandro dijo que normalmente no se invita a los pasantes a esas cosas.

—No —respondió Samuel rotundamente, escribiendo algo sin perder e...

Inicia sesión y continúa leyendo