Capítulo 37 Capitulo 37

Me incliné ligeramente, manteniendo una distancia prudencial mientras mis compañeros pasaban. —Es una tradición. Para romper el hielo. Ya sabes, para relajar el ambiente en esta oficina, por lo demás fría como una piedra. Cada mes, alguien sacrifica algo a los dioses de la gelatina. La última vez fu...

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