164: La pequeña Alana

—Así es, ahora los niños están más grandes y Aria logró madurar tanto que me parece increíble. Dejó de lado aquella faceta de pequeña mimada.

—¿La dejo de lado? —Alexandra miró a Noel con ironía—. —Por favor, sigue siendo igual de mimada. Aunque tengo que reconocer que nuestra hija tiene un corazón...

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