10: Buenos anfitriones

Al escuchar lo que Sarita dijo, fue que terminé por botar mi libreta de diseños. Alaric se levantó del sofá y tomó lo que había tirado.

—Sarita, deja de decir esas cosas que le vas a provocar a esta pobre mujer un ACV o un infarto. —Él me dió la libreta y guiñó mi ojo—. No te preocupes, que me voy ...

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