16: El amante de Madison Bennett

La música llegó a su final y, cuando me enderecé, pude ver cómo Lorcan se alejaba de la pista cual toro embravecido. 

—No puedo creer que hagas este tipo de cosas delante de todo el mundo —fruncí mi ceño y miré a Alaric —has cruzado un límite y lo sabes.

—Pero, mujer, ¿de qué hablas?, nos hemos be...

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