67: Embarazada

Me quedé helada por lo que había dicho el padre de Sarita; en su tono se podía percibir el odio y la amargura que tenía en su alma. 

—Señor —di un paso al frente y puse a Sarita detrás de mí —¿Realmente se considera humano? Porque sinceramente yo no lo veo como tal.

—No te metas que esto es un pro...

Inicia sesión y continúa leyendo