80: La persona deparada para mí

Sonreí y llevé mi mano al rostro de Alaric; cuando él miró las lágrimas descender por mi piel, se apresuró a secarlas con sus manos.

—No lo digo para hacerte llorar, lo digo porque no quiero que pienses que te encuentras obligada a quererme o a corresponder mis sentimientos.

—No es eso, escucha bi...

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