84: Atenciones que enamoran

Asentí, sabiendo que tenía razón, pero la presión de hacerlo todo perfecto me empujaba más allá de mis límites. Seguí trabajando, sabiendo que cada minuto contaba. 

—Muy bien, pero desde ya te digo que si te excedes, me voy a poner más firme, te amo…

Con el tiempo, la falta de sueño empezó a pasar...

Inicia sesión y continúa leyendo