88: Una suegra del demonio

No respondí, no quería que esto me afectara y, al final de cuentas, era peor por querer callar. Especialmente porque Alaric no le tomaba importancia alguna a esto. 

En ese momento alguien tocó la puerta. No fue un golpe fuerte, pero sí lo suficiente para cortar la conversación. Sarita fue la que se...

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