93: Un lujo que no me puedo dar

La madre de Sarita se acercó a toda prisa donde estaba y con un poco de alcohol fue que hizo que recuperara un poco el control de mi cuerpo. 

—Te lo he dicho —su ceño se frunció con preocupación—. No debes de ponerte en ese extremo; entiendo que tienes una próxima pasarela, sin embargo, tu salud se...

Inicia sesión y continúa leyendo