104: Pedidos grandes

Pensar en que iba a dejar solo a Alaric me hizo darme cuenta exactamente en dónde debía estar, así que al final solamente sonreí con gratitud.

—Se lo agradezco, abuela, pero me quedaré aquí. Es mi casa después de todo; además, no puedo dejar a la madre de Sarita sola.

—Ella puede venir también; ha...

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