109: Insinuaciones y alcohol

Llamé a la ambulancia, que no tardó en llegar junto con Lorcan y la trasladaron al hospital donde la trataban, pero nosotros la seguimos hasta el final.   

—Se lo agradezco, señorita.

—Dígame, Hana, y no tiene nada que agradecer. Dígale al doctor que su pulso está por el suelo y, si se les ofrece ...

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