140: La última vez que la vea con vida

La puerta de mi habitación se abrió; cuando miré a Rose entrar, mi decepción no se hizo esperar. De alguna manera ella lo notó y se sentó a mi lado. 

—Lamento no ser quien esperabas; supongo que al final de cuentas el tonto de Alaric no ha venido en absoluto.

—No, él ni siquiera se asoma por estos...

Inicia sesión y continúa leyendo