148: Una despedida sincera

La postura de Sabrina, a pesar de la situación, era una de total calma; me sorprendió verla así y el único movimiento que hizo fue alzar las manos.

—No he venido a hacerte daño, solamente quiero despedirme.

Bastó una orden mía para que el equipo de seguridad dejara de lado sus armas, pero a pesar ...

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