8: Golpes bien merecidos

La tensión aumentó y al final aquel par parecía estar tirando chispas; mi cabeza comenzó a dar vueltas debido al estrés de verlos el uno al otro y tratar de evitar una pelea.

—En serio que les pido que sean un poco prudentes, no quiero estar viendo cómo se ponen a discutir como si fueran dos simios...

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