22: No quedarse donde no es bienvenida

Lorcan se fue con nuestro hijo y después de eso me puse manos a la obra con la limpieza de la oficina. Limpié cada rincón como sabía que a él le gustaba y, al finalizar, miré todo reluciente, al punto que ni siquiera parecía que él se había emborrachado de esa manera.

—He terminado —salí de la ofic...

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