29: Sacarse de la cabeza lo que no se puede sacar del corazón

Me subí al caballo y puse a Malik al frente; aquel animal supo la carga que traía y fue bastante gentil. Comenzamos a andar un poco despacio para que mi hijo se acostumbrara a esto y después hice que la cabalgata fuera más rápida.

Malik, lejos de asustarse, más bien sintió un gusto que me sorprendi...

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