37: Noticias devastadoras

Para mi asombro, el doctor se alejó de mí y comenzó a caminar hacia la salida, pero de repente se detuvo en seco y se giró sobre sus talones.

—Ya decía yo que era demasiado bueno que se fuera sin decir nada —lancé un suspiro cansado—. ¿En serio en este hospital se encuentran acostumbrados a hostiga...

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