43: Negaciones rotundas

Salí corriendo en el momento en que miré que Sarita se iba a desmayar, la tomé entre mis brazos y fue justo en ese instante en que ella terminó totalmente inconsciente a mi lado.

—¡Alexandra! ¡Noel!

Los gritos hicieron que ellos salieran de su cuarto e incluso las empleadas llegaron a ver qué era ...

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