47: Nadie puede cambiar

Pude ver que el doctor se encontraba totalmente asustado con lo que estaba pasando; lancé un suspiro pesado en ese momento y me levanté con tranquilidad.

—Lorcan, por favor, suelta al doctor —puse mi mano encima de la de él—. No puedes tratarlo de esa manera; he sido yo la que le dijo que fuera sin...

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