94: Problemas de memoria

Cuando hice esta pregunta, aquel hombre se acercó a mí riendo como si fuera un juguete con el que se entretiene a libre voluntad.

—Deja de bromear, Sarita. Soy Lorcan, tu prometido.

—No estoy bromeando —me angustié al escuchar tal cosa—. No te conozco y no sé por qué me tratas con tanta familiarid...

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