102: Pérdidas serias

Lorcan al mirar que me iba a levantar, miró en la dirección en la que mis ojos veían y fue detrás de mí. Aquel niño por poco consigue su propósito, pero llegué a tiempo y lo detuve con suavidad.

—¡Mami, mami, mami! —Él se arrojó al suelo y comenzó a hacer una pataleta. —¡Esta señora me está tratand...

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