Capítulo 11 11

Reprimo el impulso de poner los ojos en blanco y camino hacia el asiento que me indica con la mano. Está en el extremo opuesto de la mesa de donde están sentados, lo cual es un alivio para mí. La chica en su regazo me fulmina con la mirada, con los ojos entrecerrados como rendijas, y la ausencia de...

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