Capítulo 252 252

—Mírate, dándome órdenes como si lleváramos años casados.

Su sonrisa es sincera, tan sincera que el polvo que queda de mi corazón se lo lleva el viento. Sus labios están ensangrentados y, lentamente, me imita, cayendo de rodillas. Extiende una mano libre hacia mí, como si fuera a acariciarme. Me ar...

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