Capítulo 8 8

Me aparta de él de un empujón como si mi cercanía fuera una enfermedad física. Mi espalda choca contra el asiento de madera y unos pequeños puntos negros bailan ante mis ojos.

—Nadie te pidió que pagaras tanto por mí —murmuro con enfado.

—¿Qué dijiste?

Guardar silencio sería la opción más sensata...

Inicia sesión y continúa leyendo