Capítulo 86 86

No me pasa desapercibido lo mucho que le cuesta decir la palabra comprada, como si tuviera lodo en la boca. Pero no podemos ignorar la verdad: eso es exactamente lo que pasó.

—El tiempo de Elara aquí es suyo para hacer lo que quiera. Leer, jugar, caminar, comer... lo que le plazca.

—Excepto irse...

Inicia sesión y continúa leyendo