Capítulo 98 98

Clavo mis uñas en sus manos —no es que le duela—, pero me suelta de todos modos. Me arden los ojos y no quiero que vea cómo me afectan sus palabras. Me abro paso entre cuerpos que bailan y miradas despectivas, buscando soledad para recomponerme. En los libros que solía leer a escondidas, decían que ...

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