Capítulo 14 El Despertar del Hielo

El trayecto de regreso a la mansión fue un silencio sepulcral, solo interrumpido por el chirrido de los neumáticos sobre el pavimento mojado. Dante conducía con una rigidez absoluta, sus nudillos blancos apretando el volante. Al llegar, no hubo palabras dulces ni gestos de consuelo. Me bajé del auto...

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