Capítulo 16 Máscaras Rotas y el Peso de la Mano

El beso de Dante terminó, pero la electricidad entre nosotros seguía quemando. Él mantenía su mano posesiva en mi cintura, y aunque sus ojos brillaban con una mezcla de triunfo y deseo, yo me alejé lo suficiente para que recordara que el suelo bajo sus pies aún era inestable.

—No te equivoques, Dant...

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