Capítulo 48 El Muelle de las Almas Perdidas

El puerto olía a sal, a diesel y a secretos mal enterrados. Caminé por el Muelle 4, sintiendo cómo el frío de la madrugada calaba mis huesos a pesar de mi gabardina negra. Cada paso resonaba sobre la madera podrida, un eco solitario en medio de la niebla que se tragaba las luces de la ciudad. Llevab...

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