Capítulo 45 La boca del lobo

El motor del coche aún rugía cuando Samanta frenó en seco frente a la verja de los D'Angelo. No había llamado a Sebastian, ni había esperado a que la escolta terminara de organizarse. El peso del microscopio carbonizado en su bolso era una brasa que le quemaba el costado, una presencia física que le...

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