Capítulo 109 La mano en la penumbra I

La lluvia caía sin tregua sobre la ciudad, convirtiendo las avenidas en espejos. Natalia caminaba sin rumbo fijo por la acera, con la ropa empapada pegada al cuerpo y el cabello chorreando agua sobre su rostro pálido. 

El frío le calaba los huesos, pero el dolor en su pecho era infinitamente peor. N...

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