Capítulo 63 Atrás, señores feos

—¡Mis hijos! —gritó Natalia en un alarido de desesperación, tratando de reincorporarse entre el mareo.

Cuando levantó la vista, las manos de los niños ya no estaban conectadas a las suyas. La marea de personas que huía del humo los había separado en cuestión de segundos.

—¡Eliseo! ¡Elisa! —gritó Nat...

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