Capítulo 85 La ilusión de la inocencia

—Sr… señor Collins —gritó Eliseo apenas vio que no había opción de detener el caos—. Es falsa alarma, solo era una sombra…

Sus palabras se interrumpieron al ver que Collins dio el primer zarpazo hacia la puerta del despacho, pisó el jarabe pegajoso y las canicas ocultas. El gigante de más de un met...

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