Capítulo 95 Lazos de la sangre envenenados

—Seo, que no la toque... dile al señor feo que la suelte —susurró Elisa, apretando la mano de su hermano con fuerza mientras observaban todo desde el descanso de la escalera.

—¡Cállate, Isa! —respondió Eliseo en un siseo amargo, sin despegar los ojos del vestíbulo—. Mami está muy mal. Si hacemos ru...

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