Capítulo 31 31

—Leí tu carta.

La hija de Ramón no parpadeó.

Tenía veintidós o veintitrés años, el cabello recogido en una trenza y la misma manera de mirar de su padre: sin regalarme una salida.

—Entonces es peor.

Ramón permanecía a su lado.

León se había quedado junto a la puerta del comedor. No intervino. Despué...

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