Capítulo 37 37

—Voy a aceptar el trabajo.

León no cambió de expresión.

Eso me irritó más que una discusión.

—Bien.

—Y voy a quedarme aquí esta noche.

—El coche llega a las cinco.

—Sé leer.

—Empiezo a sospecharlo.

Dejé el teléfono sobre la mesa.

—¿Eso es todo?

—¿Qué quieres que haga, Maia? ¿Que esconda tus zapatos?...

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